domingo, 2 de marzo de 2014

Buscando una educación y formación que consiga que la juventud pase al mundo del trabajo – dos informes de Mc Kinsey


El enigma  al que se enfrenta el mundo, los gobiernos y las empresas es el alto nivel del desempleo juvenil y una falta de gente que busca un empleo y que tengan las competencias adecuadas.  Nada menos que 75 millones de jóvenes en el mundo están sin empleo. Son más que toda la población del Reino Unido. Y la mitad de ellos no están seguros que sus estudios superiores haya aumentado sus posibilidades de encontrar un empleo. Por otra parte casi el 40% de las empresas afirman que la falta de competencias es la mayor razón por la que muchas vacantes no se cubren. Es lo que dice la consultoría Mc Kinsey en su informe de 2012 "Education to employment: Designing a system that works”, en el que analizó más de 100 iniciativas de educación para el empleo en 25 países en el mundo para estudiar su grado de efectividad e innovación. Asimismo estudió los proveedores de educación y empresas en 9 países también de diversos lugares geográficos y economías.

En este video McKinsey da una síntesis de su análisis



En el pasado mes de enero McKinsey publicó otro informe, específico de Europa: “Education to employment: Getting Europe’s youth into work”. Sus autores son Mona Mourshed, directora en la oficina de Washington DC; Jigar Patel, ejecutivo en la oficina de Londres; y Katrin Suder, directora en la oficina de Berlín.

Según el informe (y no solo este informe) el desempleo juvenil en la Unión Europea sigue siendo inaceptablemente alto, en detrimento de las generaciones actuales y futuras. Abordarlo requiere la comprensión de sus causas y luego perseguir implacablemente soluciones.

El problema del desempleo juvenil en la Unión Europea no es nuevo. El desempleo juvenil ha sido el doble o incluso el triple de la tasa de desempleo general en Europa durante los últimos 20 años. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos años lo han agravado de forma dramática: 5,6 millones de jóvenes están desempleados en toda Europa, y 7,5 millones ni están siendo educados ni están trabajando. Por otra parte, mientras que los jóvenes están dispuestos a trabajar, más de la mitad de los que no tienen puestos de trabajo dicen que simplemente no pueden encontrar uno - mientras empresas de toda Europa insisten en que luchan por encontrar a jóvenes con las aptitudes que necesitan.

Para entender esta desconexión y qué se puede hacer al respecto, McKinsey ha utilizado la metodología ya utilizada en su ya citado informe de 2012, “Educación y Empleo: Diseñando un Sistema que Funciona”, que enfocaba a países como Brasil, Alemania, India, México, Marruecos, Arabia Saudita, Turquía, el Reino Unido y EEUU.

Los autores se concentraron en cuatro preguntas:

¿Es el problema del desempleo juvenil en Europa el resultado de una falta de empleos, una falta de aptitudes, o una falta de coordinación?

¿Cuáles son los obstáculos a los que se enfrenta la juventud en su viaje de la educación al empleo?

¿Qué grupos de jóvenes y empresas en Europa están luchando más?

¿Qué se puede hacer para afrontar el problema?

Para responder a estas preguntas, encuestaron a 5.300 jóvenes, 2.600 empresarios, y 700 proveedores de educación superior en 8 países que en su conjunto albergan a casi el 73 por ciento de los 5,6 millones de jóvenes sin empleo en Europa: Francia, Alemania, Grecia, Italia, Portugal, España, Suecia y el Reino Unido. También se examinaron más de 100 programas en 25 países para proporcionar ejemplos de compañías, gobiernos, proveedores de educación y organizaciones no gubernamentales que pueden ser relevantes para Europa.

La investigación condujo a las siguientes respuestas:

En primer lugar, por un lado hay más gente buscando trabajo, y por el otro las empresas en Europa no encuentran personas con las aptitudes que se necesitan. Está claro que la falta de disponibilidad de empleos es parte del problema. Un mayor número de personas mayores está trabajando más tiempo, y más mujeres con niños eligen trabajar o seguir trabajando. Lo cual en un entorno de contracción de la demanda significa para los jóvenes una mayor competición por el empleo, estando en desventaja por su falta de experiencia probada. Por otra parte, las regulaciones del mercado laboral que desaniman la contratación y el despido, y que son comunes en Europa, lo hacen aún más difícil para los jóvenes hacer el paso al primer peldaño de la escalera del empleo.

¿Por qué los jóvenes no obtienen las aptitudes que requieren las empresas? Según el informe una de las razones es que los empresarios, los educadores y los jóvenes no se comprenden mutuamente. Según ya se dijo en el Informe de 2012, operan en “distintos universos”. No entienden las expectaciones ni las necesidades del otro. Únicamente en Alemania y el Reino Unido la mayoría de los empresarios reportan que comunican con los educadores varias veces al año. España es el único país donde los empresarios reportan que sus interacciones con los educadores son realmente efectivas. (Curiosamente en uno de los países europeos donde más paro juvenil hay. ¿Habrá que buscar las razones en otra parte…?)

En segundo lugar, los jóvenes se enfrentan a tres obstáculos importantes.

Según el informe, el camino de la educación al empleo se puede describir como una carretera en cuyo recorrido hay tres cruces, la matriculación en la educación post-secundaria, la construcción de los conocimientos adecuados, y encontrar un empleo adecuado. El problema es que en Europa hay obstáculos en cada uno de ellos.

Cuando se trata de la matriculación en la educación superior, la barrera más importante en Europa es el coste. Aunque las tasas universitarias son generalmente altamente subsidiadas en Europa, muchos estudiantes encuentran que el costo de la vida mientras estudian es demasiado alto para sostenerlo. Asimismo, en varios países, los cursos de formación profesional no académicos no son subsidiados, y por lo tanto pueden ser prohibitivamente caros. Excepto en Alemania, los estudiantes carecen de información suficiente, también excepto en Alemania, menos que un cuarto de los entrevistados decían que recibían suficiente información sobre los cursos y carreras de la educación superior. La mayor parte de los encuestados dijeron que percibían un prejuicio social contra la educación profesional y menos de la mitad de los que tenían intención de seguirla, lo hacían realmente.

En el segundo cruce, los jóvenes a menudo no están aprendiendo una cartera suficiente de competencias generales mientras estudian, mientras los empresarios reportan una escasez particular de habilidades sociales como la comunicación oral y la ética de trabajo. Los empresarios y los educadores no están trabajando en estrecha colaboración para abordar esta cuestión.

En el último cruce, los jóvenes encuentran la transición al trabajo difícil. Un tercio cae en empleos provisionales después de graduarse, y muchos más luchan por encontrar cualquier trabajo. Muchos carecen de acceso a servicios de apoyo a la carrera en su institución postsecundaria. Muchos más no persiguen un puesto de trabajo, a pesar de ser esto un buen predictor de la rapidez con que una persona joven encontrará un puesto de trabajo una vez que finalicen sus estudios.

En tercer lugar, la estructura del camino de la educación al empleo está fallando para los jóvenes y las pequeñas empresas. Para refinar el entendimiento del asunto, los autores del informe dividieron los jóvenes y empresarios en segmentos con el fin de examinar las diferentes intervenciones para conseguir mejores salidas de la educación al trabajo. En particular miraron a la cantidad de soporte que los jóvenes recibieron, y el alcance de sus deseos de desarrollar las aptitudes que les preparan para el empleo.

Solo un pequeño segmento de jóvenes, el 10% de los entrevistados, consiguen una salida buena al trabajo. Tienen éxito porque han recibido una educación sólida y buena información, y además están atentos en encontrar las oportunidades para construir sus aptitudes para el puesto de trabajo. Otros segmentos, en su conjunto de tamaño similar, disponen de un soporte fuerte pero están menos motivados y terminan estando solo moderadamente satisfechos con su empleo. Cerca del 80% se sienten frustrados debido a la falta de soporte y no están felices en sus prospecciones. Luchan por cada oportunidad pero raramente tienen éxito y hasta pierden el ánimo y dejan la educación a la primera oportunidad.

En Europa son las pequeñas empresas, más que las grandes, que tienen problemas debido a la falta de aptitudes. Son también las que más problemas tienen para identificar y reclutar sus equipos, y que menos trabajan con los educadores o con otros empresarios para abordar estos problemas de aptitudes.

Los autores terminan con algunas recomendaciones, tales como:

Sistemas innovadores de financiación, por ejemplo préstamos de bajo interés e iniciativas para facilitar a los jóvenes devolver el préstamo, por ejemplo haciendo tutorías de estudiantes más jóvenes que ellos.

El seguimiento de la inserción laboral y la satisfacción en el trabajo, y centrarse más en lo que le sucedió a los estudiantes después de salir de la escuela, deben ser prioridades para los proveedores de educación.

Para mejor la prospección de los estudiantes, las instituciones deberían trabajar de forma más estrecha con las empresas para asegurar que estaban ofreciendo cursos que ayudaban realmente y los jóvenes a prepararse para el mundo del trabajo

También es importante el entendimiento de la mezcla y concentración de los segmentos de empresas y jóvenes – cada segmento necesita un juego diferente de intervenciones para conseguir su potencial

Alguna sugestión era de dividir el grado o los programas de formación profesional en módulos, semanas o meses, que pondrían el enfoque en aptitudes específicas, aunque siempre apuntando a un grado o cualificación formal. Esto podría hacer posible a los jóvenes a tomar un paréntesis en sus estudios para trabajar durante un periodo, y después retomar el estudio donde lo dejaron.

El informe sugiere que la Unión Europea juegue un papel crítico en tres áreas. Podría desarrollar una plataforma de empleo más comprensiva con tendencias de empleo por sectores y regiones y compartir prácticas para combinar la demanda del mercado y la oferta. También podría hacer transferible las cualificaciones de la formación profesional fuera de las fronteras, como ya se hizo para la educación superior en el proceso de Bolonia.

No hay comentarios: