miércoles, 23 de octubre de 2013

El Cambio Climático exige grandes cambios estructurales de la energía (II)


Segunda Parte: Lo que dicen el Consejo Europeo y la OCDE


El Consejo Europeo adoptó  algunas conclusiones en preparación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en noviembre. El Consejo toma nota  del objetivo acordado de limitar el aumento global medio de temperatura a menos de 2ºC  de incremento sobre los niveles preindustriales y enfatiza en particular que el financiamiento del clima es un importante elemento para conseguir este objetivo, no solo en los países desarrollados sino también en los países en desarrollo. 

¿Pero será posible de limitar el aumento global medio de temperatura a menos de 2ºC si seguimos usando combustibles fósiles? ¿Llegará el final de los combustibles fósiles, el carbón, los bitúmenes, el petróleo, el gas natural? ¿Cuándo? 

Un reciente informe de la OCDE, - “Clima y Carbono,
Alineación de precios y políticas”
-,
concluye que para conseguir el objetivo de limitar el aumento global medio de temperatura a menos de 2ºC, no será suficiente reducir las emisiones de los combustibles fósiles y que el objetivo debe ser eliminarlos por completo para la segunda mitad de este siglo. El Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, presentó el análisis sobre el cambio climático, la inversión y las políticas energéticas en un evento en Londres, coorganizado con la London School of Economics y la Asociación de Mercados e Inversores del Clima. (ver el video) “Tenemos que luchar a brazo partido con el riesgo del cambio climático”, dijo, “Mientras muchos países han anunciado objetivos ambiciosos para reducir las emisiones de los combustibles fósiles para 2020, y algunos para la mitad del siglo, se necesitan esfuerzos adicionales. El Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA) estima que las promesas actuales sólo nos llevarán entre un cuarto y la mitad de la meta de limitar el aumento de la temperatura media global por debajo de 2 º C.” 



 El problema del CO2 es que se va acumulando en lugar de disminuir. Se trata de un gas con una larga vida: el CO2 que se emite este año permanecerá en el ambiente durante 100 años. Por lo tanto de lo que se trata es evitar que se siga acumulando. Y esto no va a ser una tarea fácil porque los dos tercios de toda la electricidad que se genera y el 95% de la energía consumida por los sistemas de transporte en el mundo siguen dependiendo de los combustibles fósiles. Sin embargo, la mayor parte de las emisiones de combustibles fósiles están relacionadas con la energía y podría ser eliminado por completo el uso de las tecnologías existentes. 

Pero para animar a que estas tecnologías se apliquen hay que fijar un precio al carbono, mediante tasas o de esquemas de comercio de emisiones. Y para que estos esfuerzos den sus frutos todas las medidas que se puedan adoptar por los gobiernos deben soportarse y ser consistentes mutuamente, lo cual no es el caso ahora. Y Ángel Gurría cita ejemplos. 

Por ejemplo, el carbón emite mucho más CO2 por unidad de energía que el petróleo o el gas pero lleva menos impuestos que la mayoría de los combustibles usados para generar electricidad. Y el gasóleo diesel emite alrededor del 18% más de CO2 por litro que la gasolina, y lleva en promedio un tercio menos de impuestos que la gasolina en los países de la OCDE. Del mismo modo, muchos países dan exenciones fiscales para apoyar a los biocombustibles, a pesar de que en la mayoría de los casos estos son costosos y a menudo tienen un valor medioambiental cuestionable, si no negativo.  

Y lo que es peor, algunos países están promoviendo el uso de combustibles fósiles mediante subsidios. Es lo ocurre en países en desarrollo o en economías emergentes donde los subsidios sumaban 523 mil millones de dólares en 2011. Se gastan aproximadamente entre 55 y 90 mil millones de dólares al año para soportar el consumo y la producción de combustibles fósiles en los países de la OCDE. El efecto de esta mala asignación de recursos es inclinar el juego a favor de una continua dependencia de los combustibles fósiles, según la OCDE. Por lo tanto se necesita una aproximación coherente a la fijación del precio del carbono para que las señales de precios enviadas a los consumidores, productores e inversores al igual sean consistentes y aseguren una eliminación gradual de las emisiones de los combustibles fósiles. Esto también es esencial para animar al desarrollo de tecnologías alternativas, incluidas las de captura y almacenamiento del carbono (CAC). 

Sobre todo en esta última área se necesita progresar, porque si todas las capacidades de CAC actualmente planificadas se construyesen hoy, solo 90 toneladas de CO2 se captarían al año, lo cual es menos que el 1% de las emisiones del sector eléctrico en 2012. 

Según la OCDE, aplicar todas las medidas ofrecerá nuevas oportunidades económicas pero no será sin coste, no hay que engañarse. Necesitarán inversiones costosas, pero que serán menos costosas que no mitigar el cambio del clima.
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